Hace 20 años que no percibo mi alrededor. Mi mente está siempre ocupada analizando el presente, pasado y futuro, sin descanso, sin poder parar de pensar. Me siento descarnado, como un árbol con las raíces expuestas, sin protección ni refugio.

El auge de internet coincidió con el inicio de mi adolescencia y determinó mis relaciones sociales a partir de entonces. La primera chica que se me declaró lo hizo por messenger y yo hice lo propio con mi primer amor. Nunca aprendí a acercarme a ellas en vivo y en directo.

Estos 20 años han estado marcados por la soledad extrema, la locura y una confrontación a capa y espada constante con mi inconsciente. No consigo reconectar con mi personalidad.

Dejé una adicción de 25mg de Orfidal diarios pasando por el psiquiátrico y desde entonces he caminado en total soledad, durante 8 años sin medicación ni apoyo sanitario, aprendiendo sobre mi mente y experimentando con ella. Jone Love viene de Jon El Lobo, nombre que surgió de una “cesión” por mi parte a mi inconsciente para que me dejara en paz. Y funcionó (más o menos).

Hoy por hoy soy un apestado social y quizá por eso, a solas y con todo el tiempo del mundo para pensar, ahora sé que el causante de la separación de mi personalidad no es otro que la alienación: la adicción al mundo digital, en concreto a internet.

Parafraseando a Bakunin: he de estar con el pueblo, con la gente, volver a conectar.